viernes, 15 de octubre de 2010

MI PAÍS, LA SALUD Y SICKO


Al observar un video acerca de cuál podría ser la realidad de los seguros de los Estados Unidos es donde yo en lo personal me declaro como una persona convencida de que en realidad el video no miente, ya que por ejemplo tengo amistades tanto estadounidenses como costarricenses que ya son residentes allá y confiesan con cierta tristeza esa realidad.
Ahora, es inevitable que al ver este video traigamos a colación la realidad Costarricense, realizar una comparación en materia de seguros entre ambas naciones. En nuestro país es impensable la posibilidad de que una persona muera en carretera después de un accidente automovilístico y que no reciba atención solo por el hecho de no contar con un seguro. Se podría decir que hasta hace unos años nuestra salud no tenia precio, ni para nosotros como ciudadanos ni para el Estado.
Pero a pesar de que la comparación es bastante evidente de que aquí se atiende a personas con un bajo seguro o inclusive sin tenerlo, que se pueden dar seguros a personas por distintos motivos entre ellos parentesco y estudio, cosas que en Estados Unidos investigan a las personas hasta por debajo de la lengua y no es tanto lo que ellos estén dispuestos a pagar sino a las personas que ellos deciden después de un riguroso análisis según ellos el “más indicado” para otorgar o denegar un seguro médico.
Ahora mi pregunta es la siguiente: ¿Qué tan lejana esta la realidad en la que vivimos los costarricenses con respecto a los seguros de convertirse en una realidad como la que viven en los Estados Unidos? Ahorita el país puede observar la entrada en vigencia de compañías extranjeras que ofrecen seguros a un bajo costo de manera que habrá que ver qué tanta competencia podrá crear estas al Instituto Nacional de Seguros de nuestro país.

martes, 5 de octubre de 2010

¿ES INCONSTITUCIONAL COBRAR MÁS CARO EN UNA ESCUELA PRIVADA QUE EN UNA ESCUELA PÚBLICA?

Para empezar me gustaría recordar que el Estado provee a la población costarricense educación preescolar y general básica es obligatoria y “costeada” por el Estado, según lo descrito por el artículo N°78 de nuestra constitución, ahora bien, es evidente que el problema aquí no es la educación en sí sino la cantidad de dinero que hay que pagar por ella. En este caso, a nivel personal me baso en dos artículos constitucionales para desarrollar mi comentario, el anterior, el artículo 78 y ahora hago referencia al 79 que establece la libertad de enseñanza y aun existiendo esta libertad es supervisada por el Estado.
Dirigiéndome un poco más al grano la educación es un negocio sobre todo de las personas adineradas. ¿Para qué gastar doscientos mil colones al mes en un kínder Garden solo por el hecho de que tiene unas instalaciones bellísimas, que el uniforme no es blanco con azul y el director es extranjero cuando la educación en un kínder Garden público sale en treinta mil colones al mes? Por las apariencias. Nada en la vida es gratis, y en este caso menos las apariencias. Acaso son solamente estudiantes de escuelas y colegios privados los mejores promedios del país, aquí lo más importante debería ser la educación y se ha comprobado que la educación privada es de calidad, pero de igual calidad a la pública.
En este punto me parece que los padres de familia que mantienen una institución que imparte educación privada es porque así lo quieren, porque se acomodan a todas sus exigencias sociales y preferencias. Por ejemplo, un padre de familia no puede exigir que una monja le de clases a su hija en una escuela pública solo porque él quiere. Pero si bien, este padre tiene el dinero que la matricule en una escuela de tantas que existen con todos los nombres de las santas existentes donde se asegure que pagando le va a dar clases una monja y el uniforme de su pequeña le llegara hasta el tobillo si gusta.
Por lo tanto si el estado asegura que la educación es costeada por él, porque debería el Estado ajustarse a todos los gustos que son infinitos, de todas las personas. Me parece constitucional que se le cobre una mayor parte a una institución privada donde el menor reciba la misma educación pero que tenga todos los caprichos que guste.